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Cuevas de Isturitz y Oxocelhaya


Isturitz, 20 m por debajo Oxocelhaya y 15 metros más abajo todavía, Erberua: estas tres cuevas se superponen en el corazón de la colina de Gaztelu, en el valle de Arbéroue.

Hace millones de años, este río pasaba sobre una planicie, al nivel de la cima de las colinas actuales.
El agua, precipitándose en las grietas, cavó lentamente estas cavidades paralelas. La más baja, Erberua, todavía es recorrida por el lecho del río. Está reservada para investigaciones científicas.

Los primeros ocupantes, los Musterienses, hace 80.000 años, eran tribus primitivas. Se disputaban con el oso de las cavernas la cavidad superior de Isturitz. En un clima que se convertía en glaciar, sus hordas diezmadas se enfrentaban con mamuts, rinocerontes lanosos, bisontes...

20.000 años más tarde, llegan los Aurignacienses: altos, derechos, son nuestros ancestros directos, los Homo Sapiens Sapiens. Realizan grabados y pintan formas de animales. Cazadores de pájaros experimentados desarrollan una industria de sílex y de huesos: cuchillas, raspadores, pulidores.

El periodo del Gravetiano (27.000 años) deja huellas ricas en Isturitz. La gran sala, de concreciones espectaculares, acoge tribus enteras durante largos periodos y sus hornos parecen conservados intactos. Las herramientas se perfeccionan (buriles y puntas). Aparecen las armas de tiro. El sentido de la estética se desarrolla a través de adornos geométricos y la fabricación de collares.
Pero en el apogeo de la civilización prehistórica, el Magdaleniano (18.000 años) dejó en Isturitz una de las colecciones más importantes de arte e industria de Europa: durante una decena de milenios, estos grupos ocuparon el conjunto de red de cuevas. Toda la fauna del entorno fue grabada o esculpida: caballos, ciervos, osos, lobos, focas, serpientes, pájaros, felinos, bisontes... Se encuentran también extraordinarias representaciones humanas: mujeres, cazadores, así como una colección de 22 flautas de hueso de pájaro.
Tras la pasajera presencia de los Azilienses, se formó una capa de calcita que selló la gruta en los diferentes periodos de "la edad del reno"

Visitas guiadas:
Duración 45 minutos
Temperatura interior 14 º
Horario:
Julio y Agosto : Todos los días de 10 a 12 y de 13 a 18
Junio y Septiembre : Todos los dias de 11 a 12 y de 14 a 17
Abril , Mayo, Octubre y Noviembre : Todos los dias de 14 a 17

Cerrado del 15 de Noviembre al 15 de Marzo

Como llegar :

63 Km

Cuevas de Ikaburu - Urdax

Las Cuevas de Ikaburu se abren a pocos kilómetros del mar Cantábrico y a escasos minutos de la frontera de Dantxarinea.

La gruta descubierta por un pastor en 1808 se originó mucho tiempo atrás, hace unos 14.000 años, gracias a las aguas del río Urtxuma que perforaron la roca calcárea y dieron lugar a las bellas formaciones de estalagmitas y estalactitas que hoy podemos contemplar.

Los restos de sílex hallados en ellas revelan que fueron habitadas por el hombre prehistórico; muchos siglos después, sirvieron de escondite para contrabandistas o de refugio durante la Guerra de la Independencia y las contiendas carlistas. Y las leyendas locales cuentan que son morada de las lamias, seres mitológicos mitad pez y mitad mujer.
Existe un recorrido acondicionado con escaleras e iluminación de unos 30 minutos que atraviesa diferentes salas de poeticos nombres "Salón de Recepciones", la "Sala de los Tres Reyes" o la "Sala de las Columnas" en las que podra admirar las infinitas formas que el agua ha perfilado en su goteo de siglos . Llama la atencion el brillo que descubre la presencia de magnesio en las rocas. Déjese envolver por el sonido del río Urtxuma que fluye por sus galerías.

Horario de otoño: de lunes a jueves de 11:00 a 18:00.

Zugarramurdi


Zugarramurdi, al igual que Urdax, fue un poblado de caseríos abandonados bordeando el monasterio de San Salvador antes de adquirir jurisdicción civil. Fue declarada Villa en 1667.
En 1610 tuvo lugar en Logroño un Auto de Fe en el que la Inquisición procesó a cuarenta brujas de Zugarramurdi y condenó a doce de ellas a morir en la hoguera. Las ejecuciones se basaron en la mayor parte de los casos en testimonios supersticiosos, envidiosos y poco fiables.
Caro Baroja cita como párrafo interesante de dicho Auto de Fe el siguiente: “Las 18 personas restantes, fueron todas reconciliadas (por haber sido toda su vida de la secta de los brujos), buenas confidentes y que con lágrimas habían pedido misericordia, y que querían volverse a la fe de los cristianos. Leyéronse en su sentencia cosas tan horribles y espantosas cuales nunca se han visto: y fue tanto lo que hubo que relatar, que ocupó todo el día desde que amaneció hasta que llegó la noche, que los señores inquisidores fueron mandando cercenar muchas de las relaciones, porque se pudiesen acabar en aquel día. Con todas las dichas personas se usó de mucha misericordia, llevando consideración mucho más al arrepentimiento de sus culpas, que a la gravedad de sus delitos: y al tiempo en que comenzaron a confesar, agravándoles el castigo a los que confesaron más tarde, según la rebeldía que cada cual había tenido en sus confesiones".
Es muy conocida la Cueva de los Aquelarres. La palabra "akelarre" viene del prado que está al lado de una de las pequeñas cuevas de Zugarramurdi que era donde se celebraban las reuniones de las brujas. La palabra "Akelarre" significa "prado del cabrón", así le llamaban los asistentes a las reuniones de las cuevas a este prado ya que en él pastaba un gran cabrón del cual decían que se transformaba en persona cuando se reunian las brujas.
Saliendo de la cueva por la cara norte, se cruza el puente del Infierno, construido con madera, y se llega a la la ruta de los contrabandistas. En una época más reciente, las cuevas sirvieron de refugio para los contrabandistas. La cercanía de Francia, así como las sendas que unen las cuevas de Sara, en Francia, donde se escondió Zumalacárregui durante las guerras carlistas, y Urdax, en Navarra, hoy acondicionadas al público, muestran los caminos que utilizaban los contrabandistas de tabaco, chocolate o vino. La senda que sale de las cuevas de las brujas es de una especial belleza, sobre todo por la variopinta vegetación que la adorna.
Desde hace algunos años, los habitantes, los vecinos del valle y los turistas que quieren participar, rememoran toda la simbología que rodea a las leyendas de las cuevas. El 18 agosto, tercer día de las fiestas, celebran en el interior de la mayor una comida popular denominada ziriko-jatea –cordero asado- a la que asisten varios miles de personas. Últimamente, incluso, se celebra en esas mismas fechas un concierto de música celta al que la crítica califica de magistral.

Las cuevas de Sara

Las cuevas de Sara son diferentes a las de Urdax, más secas, más grandes.

Tienen 90 millones de años y una superficie de 900 metros de galerías. En su interior, se pueden ver fósiles de conchas del mar. Estas cuevas, según estudios recientes fueron habitadas hace 45.000 años y además del hombre del paleolítico, en ellas también vivieron osos cavernarios.

Un bonito detalle de estas grutas son los estanques de agua que se han formado en el suelo, pues en éstos se refleja, tan nítido como en un espejo, el techo de la cueva. En ocasiones parece que es otra cavidad de la cueva y no el techo reflejado en el agua.

Constituyen el primer atractivo turístico de Sara, y, si visitamos el pueblo, no podemos dejar de conocerlas, más aún cuando su situación está inmejorablemente señalada.

La gran entrada (delante de la taquilla-cafetería) dará paso después a un itinerario bien dispuesto tecnológicamente (según avanzas, unas luces azules te señalan el camino) que nos permitirá conocer el desconocido mundo subterráneo.
Estas galerías han constituido desde hace mucho tiempo un foco de investigación de gran importancia sobre la vida de nuestros antepasados (la silueta de la entrada nos muestra la importancia que en esta investigación tuvo el antropólogo Barandiaran) y en ellas se han encontrado gran cantidad de restos prehistóricos. Pero, además, la naturaleza ha moldeado hasta extremos increíbles muchos de los lugares que visitaremos, creando verdaderas esculturas naturales de piedra caliza, que dejan ensimismado al visitante. Por último, el espectáculo audiovisual que podéis vivir (también en euskera y castellano) junto a la cafetería de la entrada os ofrecerá más información sobre las cuevas.

Calendario y horario de las cuevas:
Hasta Carnaval de 14 a 16 (fin de semana de 11 a 16)
Hasta Semana Santa de 14 a 17 (fin de semana de 11 a 17)
Hasta junio de 10 a 18 (f.s. de 10 a 19)
Julio y Agosto de 9:30 a 20
Septiembre de 10 a 18 (f.s. de 10 a 19);
Octubre y mitad de Noviembre de 11 a 17 (f.s. de 11 a 18)
Hasta fin de año de 14 a 17 (f.s. de 11 a 17)
Entrada adultos 5,25 €; niños 3 €.


Como llegar: