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Arnaga: La casa de Edmond Rostand

Edmond Rostand fue una de las figuras representativas de la Literatura francesa de finales del siglo XIX, creador del célebre personaje de Cyrano de Bergerac.
En 1900, se acercó a la costa vasca para curar una afección respiratoria, y decidió quedarse.

La villa situada en Cambo-les-Bains y conocida como "Arnaga " (lugar donde brotel arroyo) es una mansión de estilo vasco rodeada por amplios jardines. Fue construida en 1903 por el arquitecto Touraine siguiendo las estrictas consignas del poeta, que se ocupó del diseño del edificio, de los jardines y de las fuentes y estanques. El mismo Edmond Rostand decoró según su propio diseño los interiores de las 40 estancias de la mansión inspirándose en estilos diversos como el inglés para el recibidor o el chino para el fumatorio.

La casa está rodeada de un gran jardín en estilo francés dotado de una galería y una pérgola que evoca la glorieta del palacio imperial de Schonbrunnen de Viena y cuya silueta que ve reflejada en las aguas del estanque. Desde lo alto de la balconada, Rostand tenía por costumbre recibir a sus invitados sobre éste jardín, recitando versos. La parte posterior de la mansión se encuentra decorada por un jardín en estilo inglés.

En 1960, el ayuntamiento decidió la compra del edificio para dedicarlo al museo Edmond Rostand. Conserva el archivo de la familia Rostand y cartas de escritores amigos, así como colecciones de 'bibelots' y los objetos más diversos.
En 1992 Gérard Depardieu le realizó la donación de la estatuilla del premio César con el que había sido galardonado por su interpretación en el filme Cyrano de Bergerac. El museo fue declarado Monumento histórico en 1995.

Horario de visitas

Abierto todos los días. De abril a septiembre, 10 a 12.30 y 14.30 a 19 h. Julio y agosto, 10 a 19 h.
Entrada 5,00 euros. Niños gratis.

La cascada de Xorroxin

La catarata de Xorroxin es una espectacular caída de agua situada al pie del monte Autza (1.306 metros). Cerca de este paraje rumoroso nace el río Baztan, el cual recorre el valle del mismo nombre durante diecinueve kilómetros, para convertirse luego en el río Bidasoa cerca del señorío de Bértiz. Este tramo inicial del río del Norte está rodeado de antiguas leyendas, ligadas principalmente a la naturaleza salvaje de los montes y bosques de Baztan. Algunas tienen que ver con la diosa Mari -que habitaba en una cueva del monte Autza, junto con su compañero Herensuge (o Sugaar), la serpiente macho-, y también con las fantásticas lamias, que aparecían en las orillas de los arroyos alisando sus cabellos con peines dorados. Hace medio siglo, algunos ancianos del barrio de Gorostapalo solían contar que junto a la cascada de Xorroxin se veían a veces unas mujeres con pies de cabra o cola de pez, que aparecían y desaparecían misteriosamente. Hoy, en la zona, nadie cree ya en lamias ni en sorgiñas (brujas). Sin embargo, las viejas leyendas han dejado huella en la toponimia de la zona. Concretamente, la poza o el pequeño embalse natural donde cae el agua de la cascada de Xorroxin, se denomina Lamiputzu (pozo de las lamias).
Salto de agua
Según Mikel Belasko (1), el nombre de Xorroxin viene del vasco zorrot, zorrota (chorro) y osín (poza). La formación de este salto de agua tiene que ver con el tipo de suelo, compuesto principalmente de dolomías (calizas transformadas) y de cuarcitas rojizas. Se trata de materiales muy antiguos y muy resistentes a la erosión. Ello explica lo escalonado del terreno y la caída del agua desde varios metros de altura.
La cascada se encuentra en medio un arroyo conocido hoy como regata de Iñarbegi (también regata Istauz). Este humilde riachuelo recoge las aguas que bajan de los montes Masa y Autza dando lugar a este curso de agua, que discurre por el fondo del valle entre los barrios de Gorostapalo e Iñarbegi, para acabar juntándose en Erratzu con la regata de Izpegui.
Según dice el pintor de Erratzu José Mari Apezetxea, de 80 años, hace medio siglo la cascada de Xorroxin pasaba desapercibida para la mayoría de la gente, ya que se trata de un lugar recóndito, húmedo y poco productivo, al que hay que ir expresamente. «Hay unos caseríos en las laderas del monte, por encima del bosque que rodea la regata. Pero nada más».
Hoy sin embargo, con el auge del turismo rural, la pequeña catarata se ha convertido en un espléndido lugar para ir de excursión. Desde hace 25 años, la maravillosa cascada de Xorroxin da nombre además a una radio "pirata", convertida hoy en un importante medio de comunicación de la zona del Bidasoa.

Rodeada de un espeso bosque de hayas, roble, avellanos y castaños la cascada ofrece un espectáculo emocionante sobre todo en primavera y otoño (conviene evitar el verano y el invierno si no queremos sufrir una decepción, por la falta de agua o de vegetación). A la música natural que provoca el salto de agua se suman el juego de luces que proyectan los rayos de sol filtrándose por la vegetación y la sensación refrescante que ofrece la efluxión de la cascada. A veces, dependiendo de la posición del sol, se forman pequeños arco iris a la entrada de la poza, y aparecen reflejos rojizos en el fondo oscuro del embalse. Entonces, con el agua pulverizada suavemente en la cara y la música violenta de la cascada, uno entiende más fácilmente las historias fantásticas que se cuentan en los libros y el entusiasmo romántico de algunos escritores que se ponen melifluos al describir este inesperado capricho de la naturaleza.
«Al llegar a Gorostapalo, en Erratzu, (el río Baztan) se hace saltarín, como un espatadantzari, en la cascada de Xorroxin, y poco después de sus cabriolas de mutil vascongado al son del chistu de la música de su propia agua(…) se entrega a juegos y fantasías, cambiando de una manera brusca su dirección», escribe Luis Antonio de la Vega, en su libro Viaje de los ríos de España.

A la belleza romántica de esta «cascada de primavera», hay que unir el hecho de encontrarse en el interior de un bosque de aspecto selvático, donde predominan los robles, castaños y avellanos. La regata favorece también la proliferación de alisos, fresnos, sauces y otras especies propias de los entornos fluviales. Ello configura un bosque mixto, de galería, que tiene el interés añadido de estar muy poco humanizado, debido a lo apartado y abrupto del terreno.
Otra aspecto singular de Xorroxin es su ubicación debajo de una montaña fronteriza de reminiscencias mágicas: el monte Autza (1.306 metros).
Según cuenta la leyenda, cuando Mari, la reina de la montaña, se junta con su compañero, Sugaar, se generan fuertes tempestades de consecuencias imprevisibles. Esto es quizás lo que pasó en la riada de 1913.
En una calle de Elizondo, puede verse todavía a la altura de un balcón de la calle principal una marca y una leyenda, con el nivel que alcanzaron las aguas aquel día dos de junio en que Mari se enfadó y las lamias se confabularon provocando la destrucción de varios edificios de Erratzu y Elizondo. En el primero de los pueblos se hundieron doce casas, y parte de la iglesia quedó arruinada. Y en Elizondo murieron dos mujeres arrastradas por las aguas. La riada penetró también en la iglesia de Elizondo y alcanzó tres metros de altura. Según dicen en Bertizarana, los santos de la iglesia de Erratzu se vieron pasar por debajo del puente de Reparacea arrastrados violentamente por las aguas del río.

(1) Autor de "Situación e historia de la toponomástica en Navarra"

El lago de Senpere

El lago de Senpere es un pequeño oasis para los visitantes, ya sean de secano como de la costa marítima, y un espacio siempre acogedor y lo suficientemente extenso como para disfrutar de la tranquilidad y del paisaje. El municipio de Senpere se encuentra al noreste de Xareta (la comarca que integran Urdazubi y Zugarramurdi y Sara y Ainhoa), y el lago que se creó para fomentar el turismo y reactivar la economía local es un paraje de auténtico privilegio. Ya no es un territorio virgen, pero la huella del hombre apenas es perceptible en la mayor parte de su extensión, por más que en la zona más próxima a la carretera y en los últimos 25 años también aquí se está dejando notar la presión urbanística y empiezan a proliferar las viviendas unifamiliares y bifamiliares, pero todavía el 90% del entorno se mantiene ajeno a los ladrillos y el hormigón.
El lago es hermoso y bello en cualquier estación del año, pero muy en particular en primavera (algunos días de verano se pone imposible) y en otoño, cuando se han marchado los turistas y la tranquilidad y el silencio, sólo turbado por el canto de los pájaros, se adueña de los bosques cercanos. A cualquier hora del día, pero sobre todo muy de mañana o al atardecer, acuden los paseantes y los aficionados al jogging , al footing , al running (¿no se han inventado el troting y el galoping , todavía?) y todo eso con nombre anglosajón, que es tan chic (sobre todo por alguna vestimenta, de marca of course ) y está tan de moda, y que se puede practicar tranquila y serenamente por la pista que bordea todo el perímetro de la laguna en una ruta que se completa en poco más de tres cuartos de hora y ofrece unas espléndidas panorámicas del lago desde distintas perspectivas.
playa de arena a la entrada del lago, cerca de los bares, heladerías, restaurantes y terrazas que ofrecen sus servicios en tres idiomas (euskera, francés y castellano) y más si se tercia, se ha habilitado un amplio espacio de arena que en verano está siempre muy concurrido, con toboganes que los niños disfrutan como nadie. Y también de pedalós que permiten, como en las playas del Cantábrico o del Mediterráneo, adentrarse en las aguas a golpe de pedal y recorrer apaciblemente toda la laguna.
Apenas unos metros hacia el interior, el paisaje se torna verde como las aguas, con espacios de hierba abundante y un tupido bosque de robles que rodea todo el terreno. Las praderas se extienden por ambas márgenes y sirven de merendero, con la obligación (lógica y civilizada) de mantenerlos limpios y recoger los restos para depositarlos en las numerosas papeleras existentes.
Durante la primavera y el verano, el pueblo, como todo Iparralde o le Pays Basque está concurridísimo y el intenso tráfico y el continuo trasiego de gente le hace perder el en-canto y la tranquilidad que habitualmente se viven en una localidad envidiable, siempre limpia y bien cuidada.
El lago de Senpere cuenta ahora, además, con nuevas atracciones, un circuito aéreo colocado entre árboles que se recorre sujeto con arneses, y una sensacional tirolina que cruza el lago por el aire en tan solo 53 segundos. El único requisito para practicarlo es pesar como mínimo 40 kilos, para poder tomar el impulso suficiente y propiciar el vuelo sobre un espacio encantador.
Escenario natural del Herri Urrats
El lago, alimentado por un afluente de Amezpetuko Erreka, cuenta con todo tipo de servicios y es apto para muchos deportes, incluido el windsurf, se ubica a tres kilómetros del centro urbano de Senpere, en la carretera de Zudaire (el Souraide de los franceses) y es el escenario natural del Herri Urrats, la fiesta de las ikastolas de Iparralde. La primera edición reunió a 15.000 personas el 13 de mayo de 1983, cuando Iparralde contaba ya con 23 ikastolas y 700 alumnos. En la actualidad, los asistentes al festejo se han multiplicado por seis y también los alumnos de centros euskaldunes han aumentado en número y en dotaciones, gracias a las aportaciones que esos miles de euskeltzales de ambos lados de la muga hacen cada año. Por lo demás, Senpere es una bellísima localidad integrada por los barrios de Xerxebruit, Xerrenda, Amots, Olha, Senpere (centro urbano), Urguri, Ibatron, Helbarron e Ihintz. Limita con Donibane Lohitzun, Ahetze, Arbona, Arrangoitze (Arcangues), Ustaritz, Askain, Zudaire, Ainhoa y Sara, y con los navarros de Urdazubi y Baztan. Y con el lago o sin el lago, vale la pena verlo. >l.m.s.

Las cuevas de Sara

Las cuevas de Sara son diferentes a las de Urdax, más secas, más grandes.

Tienen 90 millones de años y una superficie de 900 metros de galerías. En su interior, se pueden ver fósiles de conchas del mar. Estas cuevas, según estudios recientes fueron habitadas hace 45.000 años y además del hombre del paleolítico, en ellas también vivieron osos cavernarios.

Un bonito detalle de estas grutas son los estanques de agua que se han formado en el suelo, pues en éstos se refleja, tan nítido como en un espejo, el techo de la cueva. En ocasiones parece que es otra cavidad de la cueva y no el techo reflejado en el agua.

Constituyen el primer atractivo turístico de Sara, y, si visitamos el pueblo, no podemos dejar de conocerlas, más aún cuando su situación está inmejorablemente señalada.

La gran entrada (delante de la taquilla-cafetería) dará paso después a un itinerario bien dispuesto tecnológicamente (según avanzas, unas luces azules te señalan el camino) que nos permitirá conocer el desconocido mundo subterráneo.
Estas galerías han constituido desde hace mucho tiempo un foco de investigación de gran importancia sobre la vida de nuestros antepasados (la silueta de la entrada nos muestra la importancia que en esta investigación tuvo el antropólogo Barandiaran) y en ellas se han encontrado gran cantidad de restos prehistóricos. Pero, además, la naturaleza ha moldeado hasta extremos increíbles muchos de los lugares que visitaremos, creando verdaderas esculturas naturales de piedra caliza, que dejan ensimismado al visitante. Por último, el espectáculo audiovisual que podéis vivir (también en euskera y castellano) junto a la cafetería de la entrada os ofrecerá más información sobre las cuevas.

Calendario y horario de las cuevas:
Hasta Carnaval de 14 a 16 (fin de semana de 11 a 16)
Hasta Semana Santa de 14 a 17 (fin de semana de 11 a 17)
Hasta junio de 10 a 18 (f.s. de 10 a 19)
Julio y Agosto de 9:30 a 20
Septiembre de 10 a 18 (f.s. de 10 a 19);
Octubre y mitad de Noviembre de 11 a 17 (f.s. de 11 a 18)
Hasta fin de año de 14 a 17 (f.s. de 11 a 17)
Entrada adultos 5,25 €; niños 3 €.


Como llegar:

El Larun - El tren cremallera

Entre Sara y Azkaine se encuentra el collado de San Ignacio, estación del tren que sube hasta el punto más alto de Lapurdi. Verdadera pieza de museo, este "Petit Train" fue inaugurado en 1923 y desde entonces ha conocido pocos cambios, con lo que tenemos ante nosotros un tren de época que nos hará sentir las sensaciones de los viejos trenes, más aún cuando en los 35 minutos que dura la subida contemplaremos parajes auténticamente maravillosos. Por el camino tendremos incluso la posibilidad de avistar a los pottokas en libertad, esos pequeños caballos salvajes que viven con nosotros desde la prehistoria.

Eugenia de Montijo, esposa del emperador Napoleón III, se aburría en el ambiente cosmopolita de Biarritz. Estaba harta de los festejos con fandangos y los príncipes rusos. Un 30 de septiembre de 1859 reunió a su corte y organizó una excursión a la cima de Larun o La Rhune (se le llama de ambas maneras). Los etimólogos afirman que el nombre viene de Lar-Ona.Estaba fascinada por las nieblas que se fijaban en la montaña fronteriza, desde cuya cima se podía divisar su querida y añorada España. Iparraguirre también cantó este paisaje. Fue todo un acontecimiento. Un tremendo cortejo de muleros y pastores jalonó la montaña. Las damas dejaron parte de sus faldas y ropa interior en los zarzales, y los perros espantaron ovejas y caballos. Cuando coronaron los 905 metros de la cumbre estaban escribiendo una página pionera en el montañismo mundial. Desde la cruz del alto tuvieron una visión de 360 grados del todo el País Vasco.

El tren cremallera El tipismo folclórico propiciado por Pierre Lotti y Francis Jammes, entre otros, sembraron la montaña de turistas, pero no fue hasta el 30 de junio de 1924 cuando se terminó la construcción del tren cremallera. Fue todo un acontecimiento. Los vagones, que continúan en activo, se construyeron en madera de pino y castaño de la región. Un periódico de la época indicaba que el ferrocarril subía a la increíble velocidad de 8 kilómetros a la hora. Los mismos que ahora.

Col de San Ignacio El tren sale del collado de San Ignacio, que se alcanza de SanJuan de Luz, tras pasar por Ascain, otra de las villas impresionantes de Laburdi. En el alto no es fácil aparcar. Las aglomeraciones de tráfico son tremendas los fines de semana, debido especialmente a los viajeros de los autobuses que colapsan la única taquilla.Después de superar las colas (atención a los horarios), nos embarcamos en un convoy que a ritmo lento nos permite disfrutar del paisaje. La montaña está más arbolada que a comienzos de siglo, pero aún se pueden ver algunos rebaños de 'pottokak'.

En el alto respira un aire 'fané', de los viejos tiempos del contrabando. Aquellos años en los que el algodón, rodamientos para coches y vajilla viajaban hacia España y el pastís lo hacía en dirección a Francia. Una corta caminata nos conduce al monolito de mármol que recuerda la ascensión de la emperatriz4. Todo el descenso se puede realizar a pie, por cualquiera de los senderos balizados que arrumban hacia la vertiente francesa. Pasa junto al fuerte de Korralhandia, punto donde el mariscal Soult paró a los ingleses de Wellington, tras la guerra de Independencia. Ahora sólo es un aprisco de ovejas.Un camino estrecho que bordea el barranco y arroyo de Galardiko Erreka, termina sobre la estación del 'petit train'. En total una hora larga de marcha a paso tranquilo con unas vistas impresionantes. Los comodones pueden volver en tren
Como llegar: